Es común que se presente esta situación: Una persona viola alguna norma de tránsito, choca tu carro y te lo daña. Un choque simple. Esta persona te dice que no te preocupes, pues tiene su vehículo asegurado, así que te invita a reclamarle a su aseguradora.
Cotizas en el taller oficial de la marca, reclamas a la aseguradora del tercero y, en respuesta a tu reclamación, te dicen que solo te ofrecen un 20% o 30% de lo que dice la cotización.
¿Por qué pasa esto?
Esto ocurre, porque el seguro del tercero solo cubre los daños sufridos por tu vehículo a través del amparo de responsabilidad civil extracontractual. Esta cobertura se conoce, coloquialmente, como daños a terceros y, para poder activarla, la víctima tiene la carga de probar la responsabilidad del tercero en el accidente y la cuantía de los daños que sufrió.
Y tanto la responsabilidad como la cuantía de los daños son debatibles. En cuanto a la responsabilidad, puede que consideres evidente que el tercero fue el culpable, pero, a veces, esto no es tan claro para quien mira las pruebas. Puede que la aseguradora tenga dudas sobre si también incurriste en alguna imprudencia o vulneración de normas de tránsito. Incluso, en casos en los que la evidencia es muy clara, es posible poner en duda la responsabilidad, mientras no haya una sentencia judicial que la declare.
En cuanto a los daños, la discusión puede ser incluso más compleja. Cuando buscas afectar el amparo de responsabilidad civil de la póliza de un tercero, aplican las reglas generales de la responsabilidad civil extracontractual. De acuerdo con estas, como reclamante, tienes la carga de probar qué se dañó, cómo se puede reparar, si se debe reemplazar determinada pieza, cuánto vale la mano de obra y cuánto valen los repuestos.
Pero todo esto es debatible. Puede que quieras reemplazar una pieza dañada, porque consideras que la reparación no es posible. Pero el causante del daño y su aseguradora pueden argumentar que esa pieza se puede reparar por mucho menos.
Además, los costos de los repuestos y la mano de obra pueden ser objeto de discusión. En el mercado, hay muchos talleres, unos más costosos que otros, que ofrecen el servicio de reparación. Ante esto, el tercero se pregunta por qué tendría que pagar la reparación en el taller oficial que suele ser considerablemente más costoso si puede lograr la indemnización y reparación exigida por la ley, en un taller mucho más económico.
Ninguna ley ni disposición del contrato de seguros dice que la reparación deba hacerse en determinado taller cuando se trata de indemnizar a un tercero. Lo que dice la ley es que el tercero debe dejarse en las mismas condiciones en que estaba antes de la ocurrencia del daño y los medios con los que esto se logra son debatibles.
¿Qué hacer entonces?
Lo primero es verificar si la propuesta que te hacen incluye o no deducible. El deducible es la parte de la pérdida que debe pagar el asegurado o tercero responsable. Entonces, si la oferta es de 6 millones de pesos más deducible de un salario mínimo mensual vigente, esto significa que la aseguradora pagará 6 millones y el asegurado deberá pagarte un salario mínimo mensual vigente adicional. Si vas a aceptar la oferta, puedes comunicarte con el asegurado y pedirle que te pague lo correspondiente al deducible.
Lo segundo que debes hacer es cotizar en un taller más económico que no sea el taller oficial o concesionario. No debes, necesariamente, presentar esta cotización frente a la aseguradora del tercero, sino utilizarla para saber cuál es el costo más realista de la reparación en el mercado. La realidad es que los talleres oficiales suelen cobrar mucho más de lo que cobra un taller independiente por determinada reparación.
Lo tercero es plantear una contrapropuesta a la aseguradora. Lo ideal es situarse entre lo que cuesta la reparación en el taller oficial y lo que cuesta la reparación en el taller más económico. Es posible que la aseguradora acceda a ofrecerte un poco más.
Finalmente, si la aseguradora no mejora la oferta con la presentación de la contrapropuesta, es conveniente citar a conciliación al tercero y a su aseguradora para buscar un acuerdo con ambos sobre la cifra que recibirás para poder reparar tu vehículo.
¿En qué casos vale la pena demandar y en qué casos es mejor negociar?
Debes tener en mente que, si no hay acuerdo con el tercero o con su aseguradora, la única forma en que puedes obligarlos a pagarte es demandarlos, para que, en un proceso judicial, el juez valore todas las pruebas, declare la responsabilidad y ordene el pago de la indemnización que se haya probado.
Pero el proceso judicial implica costos en tiempo y dinero e, incluso, un gran desgaste emocional.
Además, si no hay acuerdo y decides demandar, lo mejor, probablemente, es que pagues la reparación para poder utilizar tu vehículo mientras dura el proceso. No es conveniente dejar el vehículo dañado o sin usarlo durante los meses o años que puede tardar el proceso. Para demandar tendrías, entonces, que tomar tu propio dinero para hacer la reparación y pedir el reembolso.
Normalmente, el proceso judicial se justifica si estás peleando por cuantías altas. Si la reparación es lo suficientemente costosa, puede que se justifique pagar a un abogado y demandar.
Si la cuantía es baja, tal vez te convenga, simplemente, llegar a un acuerdo, incluso si esto implica asumir parte de la pérdida. Si te sale más costoso demandar que dar un descuento a tu contraparte, lo más racional es ceder para lograr el acuerdo. O tal vez lo mejor sea olvidarte de lidiar con el tercero y reclamar a tu aseguradora.
¿Reclamar a tu aseguradora o a la aseguradora del tercero?
Todo el dolor de cabeza de tener que lidiar con el tercero, cotizar, negociar, asumir parte de la pérdida o demandar se puede evitar reclamando a tu aseguradora. Si reclamas a tu aseguradora, probablemente, recibirás un mejor trato. Hay excepciones, pero, normalmente, tu aseguradora se encargará de la reparación en un taller oficial o al menos un buen taller y asumirá los gastos.
La ventaja de reclamar a tu aseguradora es que, seguramente, no tendrás que negociar ni asumir parte de la pérdida más allá del deducible.
Pero afectar tu seguro puede venir con costos o desventajas para ti. En primer lugar, tendrás que pagar el deducible, esto es, la parte de la pérdida que te corresponde asumir, según lo dispuesto en la póliza. En segundo lugar, al afectar tu póliza, el siniestro queda registrado para tu vehículo. En tercer lugar, es posible que aumente la prima que debas pagar para asegurar tu vehículo en futuras vigencias, como consecuencia del aumento de la siniestralidad.
La ventaja de reclamar a la aseguradora del tercero es que no se afectará tu póliza, por lo que no quedará registrado el siniestro. Pero la desventaja es que, probablemente, tendrás que negociar con el tercero o con su aseguradora y, puede que te pidan un descuento o disputen el valor de la reparación. Puede que, al final, termines logrando una indemnización más baja de lo que esperabas y tengas que hacer la reparación en un taller no oficial o incluso asumir parte de la pérdida.
En general, lo mejor suele ser reclamar a tu propio seguro, porque la negociación con el tercero y su aseguradora no suele ser fácil. Si la negociación está complicada y tienes seguro, no suele ser buena idea iniciar un proceso judicial contra el tercero y su aseguradora. En este caso, lo más conveniente suele ser afectar tu póliza y terminar así el problema.
¿Se puede reclamar al tiempo a mi propia aseguradora y a la aseguradora del tercero?
Si reclamas la reparación de tu carro a tu aseguradora, no podrás reclamar otra vez por esa misma reparación. Sin embargo, podrás reclamar al tercero o a su aseguradora todo perjuicio que hayas sufrido y que no sea cubierto por tu póliza, como, por ejemplo, el deducible que hayas pagado o la indemnización por los gastos de transporte o por otros objetos personales que se hayan dañado en el accidente o, en general, los demás perjuicios que hayas sufrido.
¿Por qué mi aseguradora sí me responde con una buena reparación en el taller oficial, pero el tercero o su aseguradora me proponen repararlo en un taller más económico?
Es muy normal que tu aseguradora te trate mucho mejor, porque, al reclamar a tu seguro, no estás afectando un amparo de responsabilidad civil, sino una cobertura de daños que en las pólizas se suele ofrecer como “pérdida total o parcial por daños” o “daños que sufra tu vehículo”. Este amparo es más fácil de afectar, porque, normalmente, cubre los daños accidentales a tu vehículo, sean o no causados por tu culpa; los daños malintencionados causados por terceros e, incluso, los daños causados por eventos de la naturaleza como inundaciones o tornados.
Esto significa que no tienes que probar quién es culpable o quién causó el accidente. Solo debes probar los daños. La aseguradora responde, incluso, si eres el responsable del choque. Si se contrató el amparo patrimonial, como ocurre en la mayoría de los seguros de vehículos, los daños a tu vehículo están cubiertos incluso si fueron producidos porque violaste normas de tránsito o porque ibas en estado de embriaguez.
La aseguradora te trata mejor, porque eres su cliente. Además, muchas pólizas disponen, expresamente, que la reparación se hará en el taller oficial de la marca, lo que hace que ya no se deba discutir dónde reparar.
¿Y si el tercero no tiene seguro?
Si el tercero no tiene seguro, tendrás que negociar directamente con él el valor de la indemnización. Esto puede ser complejo, pues, lamentablemente, muchas personas se niegan a responder por los daños que causan.
¿Y si no tienes seguro?
Si no tienes seguro, la única opción disponible es reclamar al tercero o a su aseguradora, para negociar con ellos un arreglo o, si se justifica, iniciar un proceso judicial para que un juez les ordene pagar la indemnización.
¿Necesitas asesoría?
Somos expertos en accidentes de tránsito y seguros y podemos indicarte si el acuerdo que te proponen es justo o no. También, podemos acompañarte durante todo el proceso hasta que logres la indemnización que corresponde. Puedes comentarnos tu caso en nuestro WhatsApp o a través de este enlace.
